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¿Lemas mejor que objetivos?
Hoy leo en el blog de mi amigo/maestro José Pedro Gracia, su carta a los Reyes Magos de Oriente. Josepe hace una aportación muy interesantes sobre los lemas para el nuevo 2009. Interesante porqué habla de lemas y no de objetivos. Me explico: los que habitualmente trabajamos de forma cercana a la formulación de objetivos (como un servidor) y los problemas que se derivan de no tenerlos o tenerlos mal, vemos como pensar en lemas nos abre unas puertas de grandes posibilidades.
Los lemas te abren una pauta de acción más amplia que pensar en los objetivos y probablemente con un rango de posibilidades también más amplio. Los objetivos cuando están bien descritos te permiten enfocar mucho en lo que haces o quieres y eso te ayuda de forma notable; aunque también cuando te enfocas mucho pierdes una visión panorámica que probablemente te aporte más. Pensar en lemas te puede ayudar a ser más flexible, fluir más y mantener en campo ampliado.
Siguiendo una práctica habitual, para este año también me he comprometido con mis lemas:
– Hacer crecer este proyecto: esto va a significar muchos desafíos.
– Ser más eficiente: Trabajar en ese 20% que genera un 80%.
– Contribuir: Dar sin esperar para hacer este mundo un poco mejor.
– Equilibrio: Mantener las distintas áreas de mi vida en armonía (familia, amigos, trabajo)
Como véis en algunas ocasiones los lemas son más interesantes que los objetivos, y mucho más poderosos. Te animo a que formules los tuyos. Mucha suerte.
Toni.
Primero lo primero: llegar a todo no es posible
Normalmente escribo por la noche, cuando tengo los temas del trabajo terminados (si eso es posible alguna vez), las llamadas realizadas, correos contestado enviados, etc. Hoy aunque tenga muchas cosas por hacer quería comentar algunas cosas que hace días que me dan vueltas por la cabeza; básicamente es la necesidad que percibo a mi alrededor de “llegar a todo”. No sé porqué en estos días se ha vuelto más acuciante. En mi bandeja de entrada se acumulan los post de blogs y otras subcripciones, correos de proyectos, facturas por emitir y por “perseguir”, amigos a los que veo menos de lo que quiero. Como elemento añadido, ya sabéis que estamos en segunda vez al año que se termina el mundo -la otra es en julio- y yo por mi parte con la sensación de tener que llegar a todo.
Personas cercanas también tienen que llegar a todo (¿que será eso?), clientes que tienen que llegar a todo…todos tratando de llegar a todo y sin conseguirlo.
Estoy cansado de esta dinámica estéril de funcionamiento; tan integrado lo tenemos que ya ni lo vemos y seguimos corriendo en nuestro callejón. Me recuerda aquello de la carrera de la rata, que aunque la ganes sigues siendo una rata.
Estamos ya en Navidad; para muchos es momento de parón laboral y de encuentro familiar. Para otros es momento de activación profesional (comercio, hosteleria). Sea como sea siempre es un momento de inflexión, de antes y después; por eso me aventuro a haceros una propuesta de transformación.
He recordado la canción de Jorge Drexler (te pongo el video) y he pensado en qué medida:
1. Podemos ser capaces de fijar 2-3 cosas que són realmente importantes para nosotr@s.
2. Ponemos eso en nuestra agenda diaria y empezamos a transformarnos y transicionar.
3. Nos comportamos con los demás y CON NOSOTROS en relación a eso.
4. Empezamos a dejar de lado (sólo una cosa al tiempo), lo que no sea importante para nosotros. Pueden ser cosas que llevamos en nuestra mochila pero no son nuestras. Repito y lo pongo en negrita pueden ser cosas que llevamos en nuestra mochila pero no son, nuestras y no son importantes para nosotros.
5. Lo comunicamos a los demás: Qué prioridad tenemos y cuál no.
6. Nos concentramos en enfocar nuestra elección el tiempo suficiente para que se instale con comodidad y se haga espacio dejando lo que no nos aporta a un lado (¿qué tal un mes?).
7. Seguimos así por lo menos con 3 valores que sean realmente importantes.
Tal vez empezando a transformarnos nosotros podremos contribuir a transformar nuestro entorno en un lugar más amable. Tal vez nuestro ejemplo pueda inspirar a otra persona (nunca sabes quien puede enamorarse de tu sonrisa), el darnos permiso para vivir con mayor armonía puede hacer que otros también se lo dén, dejar brillar nuestra esencia sin la dictadura del cronometro corriendo contrareloj pueda apoyar que otr@s hagan lo mismo.
Reconozo que cuesta (y mucho la verdad) pero estoy convencido que vale la pena; yo ya he empezado.
Hard, Soft y Autenticidad
La metodología es fundamental para trabajar pero el valor diferencial lo aportan las personas. El mimo, el cariño y el rigor con el que los profesionales realicen su gestión de clientes (soft) será lo que va a marcar una gran diferencia. Que la persona marque la diferencia me maravilla una vez más. Esto cada vez va a cobrar mayor importancia; las metodologías igual que los productos (coches, ordenadores, ropa) en muy poco tiempo se transforman en commodities y sólo el valor diferencial que aporta la persona (lo que es, como lo hace, su estilo, su “todo”) es sostenible a largo plazo.
Abrir Espacios para generar transformación
En breve llegamos a Navidad, suele ser época de buenos propósitos y felicitaciones, temores para los que hacen régimen, cierres contables para las empresas, una cierta sensación de que el mundo se termina (igual que se termina en agosto) y debemos tener los deberes hechos.
