Tengo un bloqueo

¿Te ha pasado alguna vez que te has quedado bloquead@ y no eres capaz de hacer ni decir nada de lo que se espera? El día a día está lleno de momentos en los que se espera de nosotros un determinado nivel de resultados. Estos momentos tienen que ver con situaciones que debemos o queremos enfrentar para alcanzar nuestros objetivos: una presentación ante un jefe o un cliente, un encuentro importante, una iniciativa que pretendemos activar.

Es justo en esos momentos en los que en mejores condiciones deberíamos encontrarnos para responder a las exigencias externas que no somos capaces de articular una palabra o hacer nada. Para nuestro desespero, puesto que sabemos que estamos preparados, tenemos la información y podemos hacerlo. Un rato despues, cuando estamos más seren@s, TODO emerge y nos vuelven las capacidades pero entonces ya es tarde, el momento ha pasado y nos sentimos frustrad@s hasta la siguiente vez que el ciclo se repetirà una vez más; dejando escapar oprtunidades constantes de aprendizaje y desarrollo profesional.

Tanto en coaching como en pnl partimos del axioma que

el ser humano tiene todos los recursos que necesita para enfrentar los desafíos que se plantea y de forma complementaria, todo ser humano es generativo por naturaleza

(puedes ver post de coaching generativo en http://mireiapoch.wordpress.com/) lo que significa que puede generar aquello que necesita.

Por otra parte, también todos hemos experimentado la sensación de ser capaces de todo; en algún momento de nuestra vida hemos sentido como podíamos hacer lo que queríamos y que teníamos esas capacidades, está sensación de estar en conexión con una certeza o una verdad íntimas, también es una experiencia universal y reconocible en todas las sociedades.

Esta sensación de estar en conexión con esta certeza personal que nos brinda confianza es un canal con una extraordinaria fuerza generativa y también una vía de gran fragilidad. Es fácil recordar momentos en los que estábamos en conexión con esta sensación y hemos tenido  gran claridad y realizado actos de exigencia personal (un examen, un reto deportivo ).

Pero aparece el miedo a un resultado negativo, y entonces se nos activan pensamientos de incapacidad, nos decimos cosas negativas sobre nosotros, nos mandamos mensajes de no merecimiento (yo no valgo, no merezco) y otras mensajes que tensan nuestra musculatura y nos bloqueamos.

Cuanto más intentamos controlar esos pensamientos, más perdemos la conexión con nuestras capacidades y más aumenta nuestra sensación de incompetencia.

Perder la conexión es inevitable, el día a día está lleno de momentos que nos impactan, lo importante es tener la capacidad reconectar una y otra vez con esta conexión. Es la gestión de juego interno lo que nos marcará una diferencia.

En coaching o en otras disciplinas (meditación, aikido, gestalt, yoga) se entrena está capacidad que todos disponemos para ayudarnos a estar más presentes y con mayores recursos en momentos de alto rendimiento.

Encajar profesionalmente

Hace unos días conversaba con una persona sobre la necesidad de encajar, la creencia de encontrar un espacio profesional al que ajustarse como anillo al dedo, una especie de lugar mágico que nos pertenece y  dónde todo se funde y misteriosamente toma sentido. Esta persona, como la gran mayoría de nosotros, necesita un empleo y unos ingresos y sentía intensamente que debía encajar. Buena formación técnica, extremada sensibilidad, iniciativa, pero sentía que no encajaba en ningún lugar.

Los trabajos que encontraba no respondían a sus habilidades o sólo lo hacían parcialmente y aunque era consciente que tal vez debería renunciar a determinadas expectativas, llegó pidiendo apoyo sobre cómo encajar en un rol profesional manteniendo su “esencia”; si esto era posible.

Las ofertas de trabajo que tenía eran muy técnicas, lo que dejaba fuera la creatividad e intuición o al contrario; posiciones muy creativas que no consideraban todo el potencial de desarrollo técnico de su profesión.

Tenía un dilema, para encajar debía renunciar a una parte importante de su singularidad y esto le generaba malestar y tensión.

Me acordé de Andrés Pérez y su Marca Personal y me resonó otra vez la necesidad de encontrar nuestra singularidad, un proceso que más que un”ale hop” y ya está, es costoso y necesita ser trabajado. Es un derecho pero sobre todo es una conquista. Es aquello de que la inspiración te pille trabajando.

Por otro lado, la necesidad de encajar a cualquier precio, puede resultarnos muy costosa a nivel personal, según lo que debamos dejar en el camino; si bien es cierto que muchos de nosotros hacemos gustosamente sacrificios para encajar (en la pareja, el trabajo, con nuesto jefe) también es cierto que llegados a un punto

es más necesario que nunca mirar dentro qué es importante para nosotr@s, quienes somos, cuales son nuestros valores y prioridades, qué sueños tenemos y dónde podemos hacer una contribución.

Mirar fuera constantemente e intentar construirnos en base a las expectativas de los otros, nos puede llevar al extremo de perder nuestra conexión con nosotr@s y en definitiva a nosotros mism@s.

Identificar la propia singularidad, aquello que nos hace únic@s y encontrar un lugar dónde ponerlo al servicio, es a corto plazo más costoso pero nos acerca de forma exponencial a la vivencia de una vida más completa.

Se trata ni más ni menos que de saber quién eres, qué quieres y crear tu propio espacio.

Puede llevarnos algo de tiempo pero los rendimiento de este trabajo són muy satisfactorios.

Ánimo.

Síndrome postvacacional y objetivos personales.

En septiembre, con el regreso a la actividad profesional  a muchos les afecta el síndrome postvacional (La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria escribió en su día una serie de consejos para superar el sindrome postvacacional).

Cansancio, tristeza y desmotivación afecta a los menores de 45 años, la buena noticia es que dura poco, en menos de dos semanas estarás en plenas condiciones.

El cambio de ritmo, dejar atrás espacios de ocio y volver a una responsabilidad profesional que amenudo es tediosa ponen el regreso cuesta arriba. La desmotivación nos puede; cuando las cosas que son importantes para nosotros no estan claras, no las tenemos presentes, y no están en nuestra agenda personal  podemos dejarnos llevar por un pasar de las horas. Sin rumbo ni dirección.

Septiembre es un mes de regresos, de replanteos y de empezar de nuevo. Aprovecha esto y activa tu plan personal. Para fortalecer el control de  nuestro ánimo e incorporar propósito a nuestra actuación, te progongo un pequeño ejercicio para clarificar objetivos y plantearte temas que tal vez aún no te has planteado a estas alturas del año.

Se trata de revisar tu misión personal y sentido de propósito, de fijar las cosas que son importantes de establecer lo que en pnl denominamos Estado Deseado, a continuación describir tu Estado Presente (el lugar en el que te encuentras) y con la diferencia fijar un plan de trabajo. Espero que te ayude la ficha que hemos preparado.

Ánimo y adelante.

Coaching y cambios de fase

Hoy escribo este post como estímulo a un amigo en proceso de “cambio de fase“,como dice Punset en El Poder de la mente. En física y química se denomina cambio de estado a la evolución de la materia entre varios estados de agregación sin que ocurra un cambio en su composición (wikipedia)
En los procesos de coaching, muchas veces sucede que llegamos a un punto un tanto extraño; un lugar dónde forzamos los límites de quiénes somos y no sabemos todavía donde nos lleva. Estamos en un digamos “Estado o Fase”;nos aferramos a formas de pensar y creencias que ya no resultan útiles. Paradigmas que ya no nos prestan servicio. La idea del cambio de estado o de fase tiene mucho sentido cuando se está en coaching de identidad, puesto que aunque cambiemos nuestra fase, no perdemos nuestra esencia. Aunque la forma cambia, lo fundamental permanece.

“Sucede que identificamos nuestras formas de pensar y de ser con “nuestro estado” y no con nuestra esencia, y esta identificación nos confunde”.

Nos aferramos a aquello a lo que estamos acostumbrados pensando que es lo que somos. Es por esto que en algunos momentos de nuestra vida sentimos que hay algo que ya no resulta como antes, sentimos o tenemos las evidencias que lo que hacemos ya no es suficiente…y no es la cantidad. Trabajamos con más empeño pero algo se escapa.
Sentimos como si nuestros capacidades personales, todas nuestras habilidades ya no fuesen de la utilidad que eran antes; hemos llegado a la frontera. Al final de la realidad que conocemos, nuestro estado o fase no da más de si. Estamos al máximo de lo que somos capaces y ya no es suficiente, y como los pioneros, tenemos toda la incertidumbre por delante para avanzar hacia no sabemos dónde; la siguiente fase. Es un gran momento, en el que todo está por definir, pero ocurre que el temor a lo desconocido puede bloquearnos y dejarnos dando vueltas en ese punto de frontera.
Este es un momento delicado, cuando te sientes que estás ahí, porqué todos hemos sentido eso alguna vez, ¿qué haces?, ¿aceptas eso y sigues adelante?, ¿niegas lo que está sucediendo? La forma de las cosas o su estado-fase es solo una manera de manifestar nuestra esencia, nuestra autenticidad, pero existen otras.
Date permiso y atrévete, lo que queda por descubrir es siempre más grande, más brillante, más pleno…suerte.

Los siete retos del cambio personal. “Los 7 Dragones”.

En cualquier proceso de cambio existen metafóricamente hablando los “dragones”, estos son retos o dificultades de tipo interior que debemos enfrentar para realizar avances significativos en nuestra vida. Del mismo modo que en los mapas antiguos se representaban seres mitológicos para indicar que esa zona no era conocida, cuando sentimos que nos alejamos de nuestra zona de comodidad personal para emprender nuevos retos, nos topamos con esos dragones. Les denominamos dragones porqué como ellos, nos producen miedo y desasosiego, aunque nuestra cabeza nos diga que son fantasia. Veamos en detalle qué sucede realmente con esos dragones.

Los Dragones:

Para quién le intereses, esta adaptación eestá tomada del modelado de los procesos de cambio que han sido desarrolladon por la PNL.

1.Confusión: ¿qué quiero? la falta de claridad en los objetivos, sé lo que NO quiero y no lo que quiero. No tener claro hacia dónde debemos caminar, nos provoca quedarnos atorados. Esta etapa es muy habitual, tanto en la adolescencia, cuando uno no tiene ideas claras de preferencia profesional, como en momentos de cambio brusco de la realidad profesional. Nos despiden y estamos aterrados y confundidos, sin saber hacia dónde movernos.

2.Contenido: ¿Qué pensamos sobre nuestros retos? ¿Con qué información construimos nuestras opiniones?.

No pocas veces hemos generado ideas, fábulas y mucha información sin ninguna base real, que nos separan de nuestros objetivos.

Nuestra capacidad de generar pensamientos que nos llenan los espacios de incertidumbre es muy elevada; cuando las informaciones inadecuadas están muy presentes en nuestros retos, provocan muchos obstáculos

– Inacción

– Temores infundados

– Previsiones Excesivas

– Estrés y vigilancia

Desilusión.

En coaching suele suceder que la persona tiene una serie de ideas preconcebidas que no le permiten, desde ese prisma, dar un paso coherente de responsabilidad personal.

3.Catástrofes: Todos tenemos en nuestra historia vital momentos muy duros, desilusiones fuertes y algo que nos tiene acomplejados; con todo esto creamos un mapa de como son las cosas y como funcionan y así sin pensar fijamos nuestro rango de expectativas, marcamos aquello que nos atrevemos o no a hacer, a lo que nos damos permiso.

El “dragón” de las catástrofes nos recuerda que en algún momento del pasado aprendimos algo que entonces nos ayudó pero ahora no resulta positivo, lo que ocurre es que lo tenemos tan bien aprendido que nos sabemos como neutralizarlo.

4.Comparación:

Otro obstáculo para una cambio o mejora que sucede en muchos procesos tiene que ver con la comparación. Por tradición siempre estamos comparándonos socialmente (este e un proceso de aprendizaje extraordinario), sobre todo con los que son mejores que nosotros en un área de desempeño.. De este modo se produce una realidad muy curiosa; tenemos un modelo de referencia sobre qué significar hacer alguna cosa bien, para otra habilidad tenemos otra persona, para una tercera otra persona y al final tenemos un collage de modelos e identidades dónde nosotros siempre salimos perdiendo en la comparación.

Nuestras comparaciones ademas, suelen estar en la dimensión de nuestras capacidades, nuestros resultados y la propia competencia o incompetencia. Total que es muy fácil salir perdiendo en esta interacción con este dragón.

5.Conflicto

Cuando deseos i obligaciones están enfrentados. Quiero algo y también quiero su opuesto, si hago esto pierdo aquello, si lo hago mal y si no lo hago mal. Todas estas son expresiones de conflictos que al no resolverse de forma adecuada, o no resolverse simplemente, nos genera mucho sufrimiento y sensación de bloqueo.

Nuestra capacidad racional no sabe manejarse bien con los los conflictos internos.

Las distintas polaridades que manifestamos, las ganancias secundarias, agendas ocultas necesitan una mirada más amplia para poder diluirse y permitirnos seguir adelante.

6.Contexto

Puesto que estamos en realidades interconectadas, cuando movemos una pieza, toda la realidad se mueve, igual que en una partida de ajedrez, un movimiento genera que toda la partida cambie. Cuando empezamos a cambiar, nos mostramos indecisos y queremos ir despacio, pero entonces nos cambia todo el escenario y nos volvemos haca atrás porqué nos asustamos.

Sostener la complejidad y el cambio de escenario resulta clave para llegar a construir el tipo de realidad que queremos.

7.Convicción

Este “dragon” es muy peligroso. La convicción sobre alcanzar el objetivo tiene tres patas, a saber:

Desesperanza: pienso que el objetivo no es alcanzable. Esto me lleva a la frustración.
Impotencia: pienso que el objetivo es alcanzable para otros pero no para mi.
Falta de Valor: siento que no soy digno de alcanzar el objetivo, siento que no lo merezco.

Puede ser que si has llegado hasta el final del post, alguno de los dragones lo sientas más cerca; también puede ser que ya los has conocido y los tengas “amaestrados”; en cualquier caso sí vale la pena considerar que estas incomodidades que enfrentamos han sido abordadas por muchas personas y existen formas de enfrentarlas con mucha suavidad y contundencia. si crees que vale la pena avanzar en tu camino, aunque tengas dragones, adelante sólo yendo adelante y enfrentandote a ellos podrás vencerlos.

Un saludo.