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Las dificultades de pedir lo que uno necesita.

En mi experiencia profesional como coach, me encuentro muchas veces que las personas vienen a verme con un diagnóstico y con una solución ya planteada.

Muchas personas sienten que su vida está bloqueada, se sienten desorientados, desmotivados o desesperados y creen que existe alguna cosa “ahí fuera” que les ayudará y que resolverá todos sus problemas e inquietudes. Lo siento la fórmula mágica no existe, ese no es el camino.

Planteo esto porqué muchas veces las personas se acercan al coaching con la petición, por ejemplo de cambiar de empleo porqué no están motivados y sin parar un segundo para pensar qué les motiva hacen listas y listas de cosas que tal vez les puedan gustar pero parece que ninguna les agrada lo suficiente y se desesperan y siguen buscando fuera de si, una y otra vez hasta la extenuación.

Pocos, muy pocos se paran y se preguntan qué quiero, qué me sienta bien, qué cosas me gustan hacer…porqué cómo la respuesta no sale rápida y certera se incomodan y lo dejan. Otros que saben lo que quieren, se autoreprimen y no lo dejan salir  porque claro….eso no da dinero, porqué con lo que está cayendo, cómo voy a plantear eso a mi pareja… en fin.

Cuando nuestra cabeza no sabe, nos incomodamos y dejamos la reflexión de lado; cuando la vocación (el corazón) si sabe no le dejamos porqué nos da un “nosequé” que no nos lo permitimos y entonces vamos raudos a buscar fuera lo que ya tenemos y nos cuesta mirar.

En mi trabajo lo que veo es que prácticamente todas las personas, a determinado nivel saben lo que quieren, aquello a lo que son llamados, aunque te juran y perjuran que no lo saben; lo único que necesitan es generar las condiciones necesarias para que esto pueda salir.

Para mi esto recoge la esencia de lo que es el coaching: ayudar a la otra persona a encontrar sus respuestas y acompañarlo a construir su sueño. Una vez más se trata de manifestar nuestra propia singularidad.

Y tu ¿sabes de verdad lo que quieres?

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“Estoy quemado”

En una de mis recientes sesiones de prueba la persona venía a buscar un cierto acompañamiento para cambiar de trabajo. Tras un periodo de desarrollo profesional muy intenso, sentía que era el momento de dar un nuevo giro profesional. Hablamos de distintos temas hasta que llegamos al nucleo del tema. Se sentía triste. Aquello ya no era lo de antes, le cansaba lo de siempre, no sentía ilusión, ni reconocimiento, ni nada…”emoticograma plano” (si existe la expresión).

Esta persona, había perdido la conexión con su trabajo. Este sentido fundamental que muchas personas poseen con aquello que hacen, que les aporta contibución, misión o realización personal.

Si perdemos esta conexión con nuestra contribución, con el sentido de lo que hacemos, cualquier obstáculo se vive como una queja, una mínima dificultad como molestia y un NO como una frustración.

Cuando perdemos ese “delgado hilo rojo” que nos conecta desde nuestra contribución a nuestra tarea , corremos el alto riesgo de desmotivarnos y terminar en burnout (estar quemados).

Cuando una persona entra en síndrome de estar quemada, suelen manifestarse aspectos de esta índole:

Psicosomáticos: cefalesa, problemas para dormir, problemas estomacales , tension o dolor muscular, etc.
Conductuales: absentismo, abuso café, tabaco, alcohol, etc.
Emocionales: tristeza e incluso depresión, irritabilidad, dificultad de ver los aspectos positivos de la realidad.
Entorno laboral: cierta hostilidad, comunicación interpersonal muy pobre, resultados del trabajo de peor calidad

Hoy en dia, la realidad profesional es muy exigente y compleja, nos vemos sometidos a una demandas muy elevadas y la presión por alcanzar resultados nos sitúa a tod@s en riesgo.

También es cierto que existen estrategias de prevención del “burnout” y que vale la pena considerar; desde la meditación, la buena gestión del tiempo, recordarse cada día para qué uno está en esa ocupación son estrategias mentales de gran utilidad. Del mismo modo, descubrir y potenciar los propios recursos para enfrentar situaciones de exigencia es extraordinariamente útil.

Herramientas como la PNL ayudan a revelar aspectos propios que nos fortalecen ante los retos de cada día. Si sientes que estas en riesgo, muévete, apuntate a un taller de algo, pide ayuda o cómprate un libro pero no te dejes, no te rindas. La vida es demasiado breve para estar “quemad@”.

Un abrazo

*Foto tomada de El Confidencial.com

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Siento que no lo merezco

Cuando atiendo a personas en mi despacho, normalmente llegan a través de una petición para mejorar su gestión del tiempo, capacidad de gestionar personas o sentir más confianza; éstas son peticiones muy habituales que suponen fuentes de incomodidad Lo que ocurre muy a menudo es que al empezar a considerar conjuntamente las dificultades que encuentra la persona aparece alguno de los tres grandes temas

No puedo: En el no puedo la personas siente que le falta o bien el poder o fortaleza personal o bien la capacidad para realizar aquello que desea.

No es posible Significa que desde su mirada, con las posibilidades que considera que dispone y las opciones existentes en su entorno, la persona ve Imposible la realización de su deseo o voluntad No valgo /no merezco Esta es quizás una de las más duras limitaciones que las personas enfrentan para desarrollar sus opciones personales.

Mientras el “no puedo”, en su dimensión de capacidad, suele ser una faceta razonablemente pública que reforzamos con formación o asesoría; el “no merezco” es íntimo y vivido desde el sufrimiento y la soledad.

La persona “no merezco” siente que no tiene derecho a experimentar, o triunfar o a obtener algún beneficio importante para sí misma. En nuestras sesiones encontramos muchas personas que por cargar un “no merezco” dejan de perseguir sus sueños, se entregan a un tipo de vidas y relaciones que les lastiman y dejan de hacer contribuciones personas que serían un regalo para todos.

Los “no merezco” se detectan a través de sus derivadas: “me dejo la última de la lista para reclamar lo que quiero”; usan más de lo habitual “tengo que..” en lugar de “quiero…”; “mejor que el o ella no se enfade”; “que le vamos a hacer esto siempre ha sido igual”; “siempre termino tarde mi trabajo por ayudar a los demás”. Estas expresiones, que por sí mismas no son determinantes, sí manifiestan una cierta realidad para la persona que las expone, y esta realidad es “soy poco valioso o valiosa y los otros son mejores/más valiosos que yo” y por eso todo lo que me sucede (aunque me fastidie) es lo que tiene que ser.

¡Basta ya!

Que esto nos suceda sólo significa que es la forma que tenemos de manejarnos, no que deba ser así. Nuestra educación pesa sobre nosotros, pero del mismo modo que aprendimos algo podemos aprender nuevas formas de manifestar quienes somos. Podemos mejorar nuestra relación con nosotros mismos. Si sientes te alguna cosa escrita aquí va contigo, busca apoyo porque vale la pena, de verdad.

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Ya no quiero ser jefe (así) ¿puedes ayudarme?

Con el principio del curso escolar se activan los temas profesionales. Una vez los niños están con el cole activado, los padres nos llaman para comentar sus inquietudes. “Ya no quiero ser jefe” me comentaba un directivo. Antes- reflexionaba- tenía un trabajo en el que hacía cosas. Pensaba como crear algo, hacia un prototipo y podía construirlo. Tenía un oficio, ahora soy El Jefe y me encuentro un poco perdido, ya no creo nada.

Como jefe ahora me reuno con todos, y se supone que debo:

– saber llevar una reunión

– saber qué hacer en cada momento

– saber como decir las cosas a cada uno para que no se sientan mal y se sientan motivados

– ser eficaz e innovador

– ser eficiente pero no aburrido

– transmitir confinaza

– tener visión estratégica, pero llevando atención al corto y medio plazo

– saber convencer pero sin imponer

– saber moverme por la organización y ser político

– tejer redes de relaciones sociales, tener contactos

– actualizarme en mis competencias profesionales

– hacer deporte

– cuidar a mi equipo

– ser un professional dedicado pero no un esclavo del trabajo

– conciliar….

– ser el ejemplo a seguir

“estoy hasta aquí” decía estirándose un pelo de lo alto de la cabeza. Estoy al límite!!!

Algunas personas, motivadas por su exigencia profesional y el compromiso con el proyecto empresarial, van progresivamente asumiendo mayores áreas de desarrollo y responsabilidad y llega un momento en que se encuentran cerca del colapso.

¿Puede el coaching ayudar? El coaching lo que pretende es sencillamente generar mayores alternativas ante una situación problema para que la persona pueda emprender caminos distintos y mejores a todos los niveles. Cuando llega una dificultad como esta sí existen algunas pautas que se pueden seguir, aunque probablemente no será un camino cómodo todo el trayecto.

Muchos de estos jefes (o profesionales en general) que pretender llegar a todo e incluso lo consiguen durante un tiempo, han perdido o la referencia a unos valores íntimos que vertebren su línea de conducta personal.

Por desconexión, desconocimiento, u otros motivos perdemos la referencia y entonces todo es importante y todo urgente. Ahí nos supera la tarea y el estrés y nos debilitamos. Perseguimos 15 objetivos simultáneos y llegamos al final del ejercicio con un rendimiento escaso debido a la dispersión y exhaustos por el esfuerzo hercúleo y estéril. Ya se sabe quién mucho abarca…

Entonces queremos ir al otro lado, y cómo el péndulo necesitamos un cambio radical porque ya estamos quemados. Y aparecen muchas transiciones profesionales o revelaciones vitales. Llegados a nuestros límites las cosas se hacen más claras. ¿Pero por qué no, antes de llegar ahí hacer una pausa, detectar que está pasando y hacer un reset? Existen muchas alternativas: puedes contratar un coach, o revisar tu agenda, o pararte un momento y revisar cuales son tus valores y cómo están o no reflejados en tu vida, o abrir espacio para el deporte. Sea lo que sea, si detectas que alguna cosa no funciona, actúa. No le des muchas vueltas y actua.

Te dejo un video que ha colgado Pedro Salas en Facebook , seguro que te gusta; y es que muchas veces las cosas son muy sencillas.