“Estoy quemado”

En una de mis recientes sesiones de prueba la persona venía a buscar un cierto acompañamiento para cambiar de trabajo. Tras un periodo de desarrollo profesional muy intenso, sentía que era el momento de dar un nuevo giro profesional. Hablamos de distintos temas hasta que llegamos al nucleo del tema. Se sentía triste. Aquello ya no era lo de antes, le cansaba lo de siempre, no sentía ilusión, ni reconocimiento, ni nada…”emoticograma plano” (si existe la expresión).

Esta persona, había perdido la conexión con su trabajo. Este sentido fundamental que muchas personas poseen con aquello que hacen, que les aporta contibución, misión o realización personal.

Si perdemos esta conexión con nuestra contribución, con el sentido de lo que hacemos, cualquier obstáculo se vive como una queja, una mínima dificultad como molestia y un NO como una frustración.

Cuando perdemos ese “delgado hilo rojo” que nos conecta desde nuestra contribución a nuestra tarea , corremos el alto riesgo de desmotivarnos y terminar en burnout (estar quemados).

Cuando una persona entra en síndrome de estar quemada, suelen manifestarse aspectos de esta índole:

Psicosomáticos: cefalesa, problemas para dormir, problemas estomacales , tension o dolor muscular, etc.
Conductuales: absentismo, abuso café, tabaco, alcohol, etc.
Emocionales: tristeza e incluso depresión, irritabilidad, dificultad de ver los aspectos positivos de la realidad.
Entorno laboral: cierta hostilidad, comunicación interpersonal muy pobre, resultados del trabajo de peor calidad

Hoy en dia, la realidad profesional es muy exigente y compleja, nos vemos sometidos a una demandas muy elevadas y la presión por alcanzar resultados nos sitúa a tod@s en riesgo.

También es cierto que existen estrategias de prevención del “burnout” y que vale la pena considerar; desde la meditación, la buena gestión del tiempo, recordarse cada día para qué uno está en esa ocupación son estrategias mentales de gran utilidad. Del mismo modo, descubrir y potenciar los propios recursos para enfrentar situaciones de exigencia es extraordinariamente útil.

Herramientas como la PNL ayudan a revelar aspectos propios que nos fortalecen ante los retos de cada día. Si sientes que estas en riesgo, muévete, apuntate a un taller de algo, pide ayuda o cómprate un libro pero no te dejes, no te rindas. La vida es demasiado breve para estar “quemad@”.

Un abrazo

*Foto tomada de El Confidencial.com

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¿Para qué PNL para Profesionales?

La misión de muchos profesionales en sus empresas es, francamente, muy exigente. Y a veces, hasta está un poco indefinida, la verdadera misión –conformada por objetivos internos-. La mayoría de las veces, los profesionales sienten que han consumido sus ideas y alternativas y buscan nuevas técnicas y propuestas para resolver una realidad, la mayoría de las veces, incierta. La demanda del reto es tan elevada, que se puede llegar a sospechar que la realidad es mayor que nuestra capacidad para asumirla y enfrentarla.

Como un gran recurso ante esta situación, aparece, desde hace unas décadas, el modelo de la PNL. En los últimos años, insertándose con mucha fuerza en el entorno empresarial. Con resultados importantes y hasta impresionantes en el ámbito de la comunicación y relaciones humanas, que serían la base de todo tipo de organizaciones.

PNL son las siglas de Programación Neuro-Lingüística, un nombre que abarca los tres componentes que más influyen en la generación de la experiencia humana: neurología (relación del entorno a través de nuestros sentidos y difusión de esa información internamente, en nuestro sistema nervioso), lenguaje (codificación de la información) y programas (cómo esa información está organizada, en forma de estrategias y rutas de acción). El sistema neurológico, que regula cómo funcionan nuestros cuerpos, el lenguaje que determina la forma en que nos comunicamos con nosotros mismos y otras personas y nuestra programación, que determina los tipos de modelos o mapas del mundo que creamos.

La Programación Neuro-Lingüística al describir y actuar sobre la dinámica fundamental de cómo usamos nuestras formas de pensar, nuestros recursos lingüísticos y habilidades de comportamiento para apoyarnos en nuestra labor profesional, genera una gran diferencia en la cantidad y calidad de resultados que obtenemos.

En distintos niveles de responsabilidad profesional, las personas deben obtener resultados empresariales por los que serán medidos, requieren trabajar con personas dentro de un complejo sistema de reglas y contextos dinámicos; y de forma adicional, deben hacer todo lo anterior manteniendo una coherencia con los valores personales y organizativos que sostienen la cultura de la empresa.

El Practitioner en PNL para Profesionales, facilita un proceso guiado de aprendizaje de las habilidades y recursos que pueden apoyar al desarrollo de una carrera profesional más plena y satisfactoria; como proceso, implica el desarrollo de la competencia y la flexibilidad de comportamiento, así como también implica el pensamiento estratégico y una comprensión de los procesos mentales y cognitivos, que coexisten detrás del comportamiento.

La PNL proporciona herramientas y habilidades para el desarrollo de los estados de excelencia individual, y establece un sistema de fortalecimiento de creencias y supuestos sobre lo que los seres humanos somos y de lo que podemos hacer.

Como la propia disciplina, El Practitioner en PNL para Profesionales, aborda el autodescubrimiento, la exploración de la experiencia subjetiva que permite identificar la propia forma de construir el mundo, con sus limitaciones y posibilidades. No sólo trata de la competencia técnica, sinó también de la visión y la sabiduría de cada una de las personas.

Aunque existen varios supuestos que actúan como axiomas, las presuposiciones básicas en PNL son dos:

1. El mapa no es el Territorio.

Como seres humanos, nunca podremos conocer la realidad. Sólo podemos conocer nuestra percepción de la realidad. No podemos saber cómo son las cosas, sólo sabemos cómo las vemos. La realidad es indisoluble del observador. Tenemos la experiencia y respondemos al mundo que nos rodea principalmente a través de nuestros sistemas sensoriales de representación. Es nuestro ” mapa” de la realidad el que determina su interpretación, y a partir de ahí, cómo nos comportamos. Esto da sentido a nuestros comportamientos, no la realidad misma. Generalmente, no es la realidad que nos limita o nos da el poder, sino más bien nuestro mapa de esa realidad. Tú puedes ver “el vaso medio vacío o medio lleno”, y por el mismo precio… eso si: al vaso le da igual, aunque a ti no.

2. Siempre escoges la mejor opción posible en cada momento.

No existen fracasos ni fallos, sólo feed-back (o retroalimentación) de los que puedes aprender. Cada individuo escoge la mejor opción que tiene disponible en ese momento, por ello decimos también que toda conducta tiene intención positiva. Si tienes más opciones, entonces tu flexibilidad de acción aumenta, y por tanto puedes contar con más soluciones a una determinada dificultad.

3. La vida y “mente” son procesos sistémicos.

Los procesos que tienen lugar dentro de un ser humano y entre los seres humanos y su entorno son sistémicos, esto es, se relacionan e interactúan y se afectan –negativa o positivamente- entre ellos. Nuestros cuerpos, nuestros grupos, nuestras empresas y organizaciones, nuestras sociedades y nuestro universo en general, forman juntos, una ecología de sistemas complejos. No es posible aislar completamente a cualquier parte del sistema, para observarla o sanarla, sin influir en el resto del sistema. Estos sistemas se basan en algunos principios de auto-organización y buscan, naturalmente, los estados óptimos de equilibrio o de la homeostasis.

El Módulo del 4 y 5 de Febrero (con re-edición el 4 y 5 de Marzo)

En el fin de semana del Módulo Introductorio, estuvimos compartiendo con un nutrido grupo de profesionales sobre estos, y más temas desde el modelo de la PNL, como base. Todo ello de cara a continuar la formación de un nivel de Practitioner (contenido y horas adaptados a los programas internacionales de PNL), para profundizar en la experiencia de la PNL.

Estuvimos tratando sobre los distintos aspectos en los que los profesionales deben ampliar sus “mapas” para generar más opciones ante las exigencias del entorno. Primero llegando a una definición conjunta de lo que era y conformaba el mapa del mundo de cada ser humano. Luego añadimos experiencias y ejercicios para llegar al convencimiento que las personas más eficaces son las que tienen un mapa del mundo, que les permite percibir el mayor número de opciones disponibles y de perspectivas distintas. Todo ello dentro de un entorno de respeto y de humor y alegría, porque vamos en contra de aquello “de que la letra con sangre entra”… por el contrario…! ¿Quién recuerda alguno de los aprendizajes de su primaria, de alguno de los grados escolares? Normalmente viene a la mente aquel maestro o maestra que inspiraba confianza, que hacía reir o sentir alguna emoción. Esta comprobado con las últimas investigaciones en neurología, que las conexiones más estables, y que más se “guardan” en los centros de memoria, son los que se combinan con la activación del sistema límbico –o centro emocional- en nuestro cerebro.

Robert Dilts –uno de los primeros discípulos de los creadores de la PNL: Jonh Grinder y Richard Bandler, en los años 70- ya lo decía: “La excelencia viene de tener muchas opciones. La sabiduría viene de tener múltiples perspectivas”. En este fin de semana, con sólo el aperitivo de las 15 primeras horas, de 128 que contiene el Practitioner completo, muchos de los participantes sintieron que el modelo de la PNL les facilita herramientas para enriquecer las opciones que cada persona tiene en el mundo que le rodea, y por tanto genera un poder de confianza que va acrecentándose, eso si, con la práctica “en vivo” de estos modelos.

Después de realizar una dinámica en grupo, casi al final del Módulo, algunas de las definiciones y opiniones que los profesionales –participantes- dijeron que era para ellos, la PNL fueron:

“ La PNL es la herramienta que permite identificar y comunicar quién y cómo, son los demás y nosotros mismos mediante el lenguaje verbal y no verbal, para obtener más cambios positivos”

“Yo creía que aquí sólo íbamos a aprender sobre la PNL, y me resultó muy soprendente, vivir los ejercicios y poder guiar a otro en un proceso de mejora, en una conversación y en tan sólo unos minutos.”

“Disciplina que usa los códigos del lenguaje para capacitar a las personas a desarrollar una visión vital que les facilite alcanzar la felicidad y la consecución de metas”

“Esto es impresionante, y siento una fuerza y una confianza, desde el respeto y la sabiduría de cómo funcionamos..”

“PNL es algo que nos permite conocer y tomar consciencia de cómo respondemos a diferentes situaciones y aporta técnicas y herramientas para cambiar patrones, liberar obstáculos y alcanzar objetivos”

Nosotros por nuestra parte, quedamos realmente gratificados y maravillados de los alcances de este poderoso modelo. Aunque ya llevamos casi dos décadas conociendo y viviendo la PNL, siempre es maravilloso vivenciar de “primera mano”, en “vivo y directo” como la capacidad humana se ve superada y multiplicada con creces, cuando nos permitimos despertar “a ese genio interior” y saber cómo podemos llevar nuestros talentos a nuestra vida laboral, a nuestro día a día.

Gracias por acompañarnos a colaborar a lograr un mundo al que todos queremos pertenecer.

Toni Piniés y Lorena Aurajo

Siento que no lo merezco

Cuando atiendo a personas en mi despacho, normalmente llegan a través de una petición para mejorar su gestión del tiempo, capacidad de gestionar personas o sentir más confianza; éstas son peticiones muy habituales que suponen fuentes de incomodidad Lo que ocurre muy a menudo es que al empezar a considerar conjuntamente las dificultades que encuentra la persona aparece alguno de los tres grandes temas

No puedo: En el no puedo la personas siente que le falta o bien el poder o fortaleza personal o bien la capacidad para realizar aquello que desea. No es posible Significa que desde su mirada, con las posibilidades que considera que dispone y las opciones existentes en su entorno, la persona ve Imposible la realización de su deseo o voluntad No valgo /no merezco Esta es quizás una de las más duras limitaciones que las personas enfrentan para desarrollar sus opciones personales.

Mientras el “no puedo”, en su dimensión de capacidad, suele ser una faceta razonablemente pública que reforzamos con formación o asesoría; el “no merezco” es íntimo y vivido desde el sufrimiento y la soledad. La persona “no merezco” siente que no tiene derecho a experimentar, o triunfar o a obtener algún beneficio importante para sí misma. En nuestras sesiones encontramos muchas personas que por cargar un “no merezco” dejan de perseguir sus sueños, se entregan a un tipo de vidas y relaciones que les lastiman y dejan de hacer contribuciones personas que serían un regalo para todos. Los “no merezco” se detectan a través de sus derivadas: “me dejo la última de la lista para reclamar lo que quiero”; usan más de lo habitual “tengo que..” en lugar de “quiero…”; “mejor que el o ella no se enfade”; “que le vamos a hacer esto siempre ha sido igual”; “siempre termino tarde mi trabajo por ayudar a los demás”. Estas expresiones, que por sí mismas no son determinantes, sí manifiestan una cierta realidad para la persona que las expone, y esta realidad es “soy poco valioso o valiosa y los otros son mejores/más valiosos que yo” y por eso todo lo que me sucede (aunque me fastidie) es lo que tiene que ser. ¡Basta ya! Que esto nos suceda sólo significa que es la forma que tenemos de manejarnos, no que deba ser así. Nuestra educación pesa sobre nosotros, pero del mismo modo que aprendimos algo podemos aprender nuevas formas de manifestar quienes somos. Podemos mejorar nuestra relación con nosotros mismos. Si sientes te alguna cosa escrita aquí va contigo, busca apoyo porque vale la pena, de verdad.

La estructura del talento.

La verdad es que estoy un poco cansado de ir a conferencias en las que escucho hablar de las maravillas de una u otra disciplina y cuando preguntas en detalle cómo lo hacen, las respuestas se pierden en un vago discurso medio elíptico, medio mágico, desarrollando lo que Alfonso Alcántara denomina psicolabia. Esto en el coaching sucede, y aunque va por barrios, es bueno que los que nos dedicamos a esto hagamos un esfuerzo por ser más precisos y rigurosos.

La pnl como disciplina enfoca en la estructura de las habilidades y los talentos, es decir, observa qué hace una persona que lo hace muy bien e intenta desgranar eso que hace en unidades que pueda enseñar a otras personas. Así se puede enseñar de forma ágil cosas que a otros por propios méritos les llevó muchas horas de práctica y de descartar y pulir opciones.

Aunque podemos aprender habilidades rápidamente, la maestría es cuestión de tiempo. La pnl puede ayudar a que la práctica futura sea más certera, más enfocada pero las horas de entrenamiento no te las quita nadie.

Hablar en público, mantener la calma en situaciones de exigencia, motivar a otras personas a hacerlo mejor son habilidades que muchas personas necesitan y no encuentran; las respuestas habituales son: eso lo da la experiencia, cuando lo hace bien los sabes, deberías tener una personalidad más magnética y cosas por el estilo.

En definitiva, la respuesta a cómo podemos hacer para ser más hábiles en una competencia, suele ser tan difusa e inespecífica que no nos permite poder mejorar en aspectos concretos.

En pnl intentamos trabajar en la estructura profunda, esto es el orden de actuaciones concretas que deberemos realizar para obtener un resultado deseable, para facilitar un rápido aprendizaje. Aún respetando la máxima que “la práctica hace al maestro”.

En la estructura también es dónde podemos reconocer a un buen profesional, cuando sabe lo que debemos de hacer, en el orden en qué debemos hacerlo y qué hacer si las cosas no salen como esperamos.

Me gustaría compartir con vosotros un texto que ha preparado mi amiga Paula Fernández de Soto, que es arquitecta y un curiosa incansable.

Un reflexión final: para aprender algunas cosas son fáciles, otras menos fáciles pero todas requieren su tiempo, no hay atajos.

El método Miguel Angel

(…)¿Por qué algunos períodos y lugares son mucho más productivos que el resto? Banks (un estadístico de la ciudad de Carneguie) estudia tres grupos en los que el talento es abundante: Atenas desde el 440 hasta el 380 a. J.C., Florencia desde 1440 hasta 1490 y Londres desde 1570 hasta 1640. De estos tres períodos de la historia, ninguno es tan deslumbrante ni se encuentra tan bien documentado como el siglo XV florentino.

(…)¿qué hacían los artistas florentinos? ¿Cómo practicaban y durante cuánto tiempo?

Florencia fue el epicentro de una poderosa creación social llamada gremio de artesanos. Se trataba de asociaciones de tejedores, pintores, orfebres, y similares que se organizaban para regular la competencia y el control de calidad. Los gremios funcionaban como cooperativas que pertenecían a los trabajadores: tenían administradores, cuotas de asociado, santos patrones y férreas políticas que establecían quién estaba capacitado para trabajar en el oficio. Sin embargo, lo que mejor sabían hacer era cultivar el talento. Estaban estructurados de acuerdo con un sistema de aprendizaje por el que los chicos de alrededor de siete años eran enviados a vivir con los maestros del oficio por períodos fijos que oscilaban entre los cinco y los diez años.

Los aprendices trabajaban directamente bajo la tutela y supervisión del maestro, quien asumía con frecuencia los derechos de custodia legal del chico a su cargo. Los muchachos aprendían el oficio a través de la acción, no de clases magistrales o teóricas: mezclaban los pigmentos de la pintura, preparaban los lienzos, afilaban los formones.

Cooperaban y competían dentro de un orden jerárquico, ascendían cuando transcurrían algunos años hasta alcanzar el status de oficial y, finalmente, si contaban con la preparación suficiente, llegaban a maestros. Este sistema creó una cadena de importantes mentores: Da Vinci estudió bajo la dirección de Verrocchio, Verrocchio estudió bajo la tutela de Donatello, Donatello estudió con Ghiberti, Miguel Angel aprendió de Ghirlandaio, Ghirlandaio trabajó con Baldovinetti, etcétera; todos ellos se visitaban con frecuencia en sus respectivos estudios, de acuerdo con un arreglo cooperativo / competitivo que hoy se llamaría red de contactos profesionales. (Este sistema se mantuvo vigente hasta el año 1500, cuando algunos estados-nación muy poderosos se decidieron a acabar con los gremios y, por lo tanto, con el motor de la práctica intensa del Renacimiento).

En otras palabras los aprendices pasaban miles de horas resolviendo problemas, probando soluciones, equivocándose y volviendo a intentarlo. Estaban confinados en un mundo completamente dedicado a la producción sistemática de la excelencia. (…)

Consideramos ahora el caso Miguel Angel. Desde los seis hasta los diez años, vivió con un picapedrero y su familia. Con ellos aprendió a manejar el mazo y el cincel antes de aprender a leer y a escribir. Después de un breve e infeliz intento de asistir a la escuela, Miguel Ángel entró como aprendiz en el taller del gran Ghirlandaio. A partir de entonces, recibió cientos de encargos, y dibujó, copió y preparó frescos. Luego comenzó a trabajar con el maestro escultor Bertoldo y fue instruído por otras grandes figuras en la casa de Lorenzo de Médici, donde Miguel Angel vivió hasta los diecisiete años. Era un artista prometedor pero poco conocido, hasta que, a los veinticuatro años, esculpió la Pietà. La gente dijo que la escultura era obra de un genio, pero su creador discrepaba de ese juicio. “Si la gente supiera cuán duramente tuve que trabajar para conseguir mi maestría, diría más tarde Miguel Angel, no le parecería tan maravillosa”.

Este sistema de aprendizaje, basado en un largo período de estudio, en el temprano conocimiento de los materiales, en la imitación y en el trabajo en equipo, permitió que chicos que eran, probablemente bastante normales se transformaran en los portadores de una elevada habilidad artística, escribió Bruce Cole en The Renaissance Artist at Work. Según se creía en el Renacimiento, el aprendizaje del arte debía seguir una serie de etapas progresivas: la mezcla de los colores, la realización de copias, la colaboración en las creaciones del maestro y finalmente, la creación de esculturas o pinturas propias.

Siempre tendemos a pensar en los grandes artistas del Renacimiento como en un grupo homogéneo. Sin embargo, eran como cualquier otro grupo de gente seleccionada al azar: provenían tanto de familias ricas como pobres, tenían personalidades diferentes, maestros distintos y motivaciones diversas. Pero sí tenían una cosa en común: todos pasaron gran parte de su infancia dentro de un “invernadero” de práctica intensa activando y optimizando circuitos, corrigiendo errores, compitiendo y mejorando habilidades. Todos ellos participaron en la mayor obra artística que un individuo puede crear: la arquitectura de su propio talento.

Dan Coyle, “Las claves del talento”, Ed. Zenith, Barcelona 2009. Adaptado por Paula Fernández de Soto